lunes, 7 de julio de 2014

Cómo evitar una rabieta

Aunque esta imagen aluda específicamente a los niños autistas también es aplicable al día a día de los más pequeños en general. Muchas veces, debido al ritmo de vida que llevamos olvidamos que los niños tienen el suyo propio e intentamos adaptar su ritmo al nuestro en vez de al revés.

 Los niños para desarrollarse en todas sus facetas y crecer felices necesitan un entorno seguro que ellos mismos puedan manejar. De ahí, la importancia de los hábitos en esta primera etapa para que los más pequeños puedan asimilar su realidad tanto en el espacio como en el tiempo.  Los niños perciben la realidad como un todo desorganizado, por lo que es importante guiarles en ese todo para que adquiera coherencia, así, una vez que se hayan normalizado los horarios de tomas y de sueños, el niño comenzará a tener más tiempo para explorar, y será desde ese momento cuando se les empiece a mostrar su entorno. 



Aquí os damos unos breves consejos para que en el proceso de reconocimiento le sea más llevadero y evitemos así las rabietas típicas provocadas por los malos horarios y hábitos.
Una cuestión importante será el de las tomas y los momentos de vigilia, en un principio debemos estar a disposición de niño según las necesidades del mismo, normalmente pedirá comida cada tres horas pero poco a poco este tiempo se ira espaciando por lo que es importante calcular las horas de las tomas y el tiempo de descanso, los primeros meses el niño de be de dormir alrededor de unas 15 horas por lo que respetar ese tiempo es importante. Cuando el niño haya superado los 15 meses se notara una importante reducción en sus horas de sueño aun así no hay que olvidar que un niño debe de dormir unas 12 horas seguidas y hasta los cuatro años es recomendable que duerma una siesta de al menos una hora por el medio día.
En cuanto a la horas de vigilia, es conveniente estimular al niño, pero siempre en su justa medida, de ahí que no debamos abusar de los ruidos muy altos, o de sobrecargarlo con muchas imágenes, de mucho colorido, mucho brillo...
A la hora de ir con el niño a otros lugares tales como bares o supermercados hay que tener en cuenta que no estén muy llenos de gente o que tenga la música demasiado alta.

Por último, una de las causa que provoca mayor estrés en los niños son las expectativas de los padres. Muchas veces sin darnos cuentas exigimos a los más pequeños resultados demasiado pronto, gran parte de las veces sin tener en cuenta  su nivel de desarrollo. Así. si el niño no anda a los 12 meses les obligamos a hacer un mayor esfuerzo en este aspecto, de tal manera que el niño acaba cansado y lo que debería ver como un juego lo transforma en una obligación, negándose muchas veces a seguir a los padres. Este ejemplo es aplicable también a la hora de hablar, si el niño no habla o no se le entiende con la suficiente claridad, los adultos tendemos a corregirlos en exceso consiguiendo al final que el niño se cierre en banda y se niegue a hablar, por lo tanto debemos desterrar de nuestro vocabulario frases como: "no se dice así, habla claro, no hables como un bebé..." Esto hará que el niño/a no se sienta seguro y que cuando intente establecer comunicación coja una rabieta. 

Son numerosos los artículos que tratan sobre este tema, os dejo una selección de los que más me han gustado para que les echéis un vistazo:
artículo 1
artículo 2